Blackstone está acelerando la desinversión de su negocio de vivienda de alquiler en España. La firma vende de forma progresiva las más de 8.300 viviendas que aún componen Testa Residencial, la mayor socimi del sector en el país. El valor de Testa al cierre de 2025 fue de unos 2.555 millones.
La operación forma parte de la estrategia de privatización que Blackstone inició a principios de año. En lugar de una venta en bloque, la entrega una a una de activos busca maximizar la plusvalía de cada transacción, según fuentes familiarizadas con el plan.
Testa, adquirida por Blackstone en 2018, mantiene su estructura como socimi para reducir la carga fiscal a cambio de obligaciones como cotizar y distribuir al menos 80% de dividendos. En 2025 la cartera sorprendió al reducirse a 8.354 viviendas.
Cómo funciona la privatización
La estrategia contempla que, si un inquilino quiere comprar, se le ofrece la vivienda al terminar su contrato. Si no se concreta la venta, la casa sale al mercado minorista. Actualmente hay 227 inmuebles anunciados en Idealista, distribuidos en 16 provincias.
El peso regional de Testa es relevante: Madrid representa casi la mitad del portfolio (49%), seguido por Baleares, Canarias y otras comunidades. Estas proporciones condicionan el ritmo y la orientación de las ventas.
Perspectiva y próximos pasos
Blackstone no planea abandonar España: mantiene inversiones en HIP, Quasar, Anticipa y Aliseda, además de logística y oficinas. La desinversión de Testa podría prolongarse durante años, con combinaciones de ventas minoristas y traspasos de bloques si conviene.
La privatización es una tendencia entre grandes inversores ante la demanda de compra de vivienda y la subida de precios. BNP Paribas Real Estate ha ubicado un rango de salida de 35.000 a 40.000 casas de grandes propietarios en los últimos meses.
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