Las orquídeas, pertenecientes a la familia orquidáceas, son plantas que cautivan por su belleza. Aquellas que presentan flores similares suelen compartir características como pétalos vistosos y diversidad de colores. Este atractivo exótico recuerda a los trópicos, donde las orquídeas son abundantes. Entre las plantas que se asemejan a ellas se encuentran las iridáceas, destacando el […]
Las orquídeas, pertenecientes a la familia orquidáceas, son plantas que cautivan por su belleza. Aquellas que presentan flores similares suelen compartir características como pétalos vistosos y diversidad de colores. Este atractivo exótico recuerda a los trópicos, donde las orquídeas son abundantes. Entre las plantas que se asemejan a ellas se encuentran las iridáceas, destacando el lirio (Iris spp.), que florece en invierno, como el iris de Argelia (Iris unguicularis), con tépalos de tonos morados y amarillos.
Otra planta notable es el género Tigridia, que incluye especies como Tigridia pavonina, con tépalos coloridos y patrones hipnóticos. También se menciona Geissorhiza radians, una bulbosa sudafricana que, aunque menos similar a las orquídeas, destaca por su vibrante combinación de colores. En Sudamérica, el género Neomarica, conocido como “las orquídeas de los pobres”, presenta una ornamentación atractiva en sus tépalos, con especies nativas que ofrecen un espectáculo visual.
Tomy Escribano, cultivador de nenúfares, recuerda su primera experiencia con Neomarica en el Jardín Botánico de Río de Janeiro, donde quedó impresionado por su altura y color. Javier Oramas, del Museo del Prado, también se sintió atraído por su simetría, cultivando una planta que ahora es “nieta” de la original. Estas plantas tienen un método de reproducción curioso, generando nuevas plántulas en la vara floral, lo que les permite expandirse y ocupar más espacio.
Recientemente, el género Neomarica fue reclasificado como Trimezia, con especies como Trimezia coerulea y Trimezia northiana. Estas plantas, nativas de Brasil y Paraguay, requieren alta luminosidad y un suelo rico en materia orgánica. La belleza de las iridáceas puede ser una alternativa a las orquídeas, aunque lo ideal es cultivar ambas para disfrutar de su diversidad.
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