- Em Rostov do Don, o centro Protezi Dlia Svoij (Próteses para os nossos) foi fundado por Vladímir Rasskazov e abriu de forma definitiva em setembro de 2025 para atender militares russos amputados, incluindo estrangeiros como Glodi, de Congo, que busca a primeira prótese.
- O projeto nasceu após Rasskazov perder uma perna em novembro de dois mil e vinte e dois durante a ofensiva na batalha pela Bajmut, e hoje oferece reabilitação física, apoio psicológico e produção de próteses sob medida.
- Glodi, 28 anos, chegou ao centro com uma perna artificial, relata a rotina de recuperação e expressa dúvidas sobre o futuro, mas mantém esperança de retornar à vida cotidiana e ao esporte.
- Vitali Jardin, 31 anos, veterano do grupo Wagner, perdeu as duas pernas em Lisichansk, em outubro de dois mil e vinte e dois, e descreve a trajetória de resgate, hospitalização e a busca por normalidade e paz.
- O sistema de reabilitação é apoiado pelo Ministério da Defesa e governos regionais; o custo de próteses no mercado russo é elevado, e o país registrou aumento no orçamento para próteses desde o início da ofensiva, com estimativas sobre o impacto humano da guerra ainda amplas e pouco divulgadas pelas autoridades.
La vuelta a casa de los mutilados rusos en la guerra contra Ucrania
Vladímir Rasskazov, veterano ruso, fundó el centro Protezi Dlia Svoij para ayudar a militares amputados. El proyecto nació tras la explosión de una mina en Bajmut y abrió sus puertas definitivas en Rostov del Don, en septiembre de 2025.
El centro ofrece rehabilitación y prótesis a soldados que regresan con extremidades perdidas. En la sala de recuperación, pacientes como Glodi y Glodi, ambos citados, esperan recibir prótesis a medida tras meses de uso provisional.
El programa atiende a extranjeros que se incorporaron al ejército ruso buscando ciudadanía. En Rostov, la presencia de veteranos es frecuente por la cercanía con el frente y el Donbás. El costo de las prótesis en el país llega a miles de euros.
El camino de la rehabilitación
La primera fase busca entender la experiencia del herido y sus dolores. Dos semanas de evaluación, seguido de apoyo psicológico y, por último, la fabricación de una prótesis adaptada. El proceso pretende reintegrar a la persona a la vida diaria.
Vitali Jardin, veterano del grupo Wagner, perdió ambas piernas en Lisichansk en 2022. Relata que fue captado en la ofensiva y que una explosión cortó sus arterias. Sobrevivió y ahora dirige su participación en el centro, subrayando la necesidad de apoyar a largo plazo.
El equipo lo componen técnicos como Kiyomiddin Abdulajadov, originario de Tayikistán, que fabrica más de mil prótesis y señala el valor de ver a un paciente caminar tras haber estado en silla de ruedas. La labor conjunta apunta a reducir el impacto psíquico y físico de las amputaciones.
Información y contexto
Las autoridades rusas no publican cifras oficiales de muertos o heridos. Un informe de 2023 situó en alta proporción las amputaciones entre militares, con un 54% de discapacitados tras exámenes médicos en el frente. El 80% de los casos serían de extremidades inferiores.
Estudios de medios como BBC y Mediazona estiman decenas de miles de fallecidos y una gran cantidad de veteranos discapacitados. Datos oficiales sobre necesidades de rehabilitación y costos de prótesis han mostrado incrementos en los últimos años.
El presupuesto estatal para prótesis ha aumentado desde el inicio del conflicto. Aun así, el costo de estos dispositivos en Rusia continúa superando el umbral de miles de euros para muchos veteranos y civiles.
El centro de Rostov funciona con apoyo del Ministerio de Defensa y entidades regionales. Su director resalta la importancia de pensar en el futuro tras la rehabilitación y de mantener la paz como objetivo inmediato, independientemente de la perspectiva de un acuerdo.
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